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Parece raro pero el lavavajillas es el electrodoméstico menos usado en los hogares españoles. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), solo el 53% de los hogares cuenta con uno de estos aparatos. Hace solo una década 3 de cada cuatro casas no lo tenían. Dada esta situación, hay ciertos errors que siempre ocurren cuando se usa el lavaplatos. Hoy te voy a contar 5 de ellos y cómo solucionarlos.

Hablamos de ahorro de agua, pero también de energía: según el IDAE el lavavajillas supone de media el 8,3% del consumo de energía del conjunto de los electrodomésticos de una casa (246 kWh al año); menos que la lavadora (255 kWh), la televisión (263 kWh) o la nevera (662 kWh). Pero este ahorro es efectivo solo si el lavavajillas se sabe usar correctamente.

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Los 5 malos usos del lavaplatos y cómo arreglarlos:

 

1. Creer que todas las lavavajillas son iguales

En realidad aunque se basan en el mismo sistema, al cambiar de una marca a otra, deberíamos echarle un vistazo al manual de instrucciones que por alguna razón está. Cuando cambiamos de casa hace unos dos años, cambiamos también de marca de lavavajillas, y me sorprendieron las diferencias que habían entre la antigua y la actual. En cada modelo los platos y cubiertos se disponen de formas distintas y aunque puede que lo que creemos correcto no lo sea. 

 

2. Llenarlo demasiado

Lo mismo pasa con la lavadora: hay personas que por querrer ahorrar más, llenan demasiado estos electrodomésticos y entoncés el resultado es lo contrario de lo deseado. Lleno, pero dentro de los limites establecidos. Si superpones los platos, los cuencos y los sartenes, es muy probable que el agua no llegue a toda la vajilla y, por tanto, que no se limpie correctamente. Asegúrate de que la superficie de los platos y cubiertos está expuesta a la acción del agua y el detergente. Si, por ejemplo, hay un bol que cubre los platos de postre estos no se lavarán correctamente.

 

3. Colocar mal la cubertería y la vajilla

Hay unas cuantas cosas que tienes que tener en cuenta a la hora de llenar tu lavavajillas:

  • Los recipientes grandes, sobre todo aquellos con una gran superficie, deben colocarse siempre en la bandeja de abajo y al fondo o los lados, nunca al principio. Esto es importante porque, de lo contrario, se puede taponar el aspersor del agua e impedir que se laven correctamente el resto de platos.
  • Colocar los cuchillos con el mango hacia arriba, los tenedores con el mango hacia abajo y las cucharas unas cara arriba y otras cara abajo, y a ser posible separadas, para que no tapen el resto de cubiertos.
  • Si tus cubiertos son de distintos materiales (como plata y acero inoxidable) es mejor colocarlos en cestas separadas evitando que se toquen entre sí. 

 

4. No limpiar el filtro de tu lavavajillas

El calor y la humedad son perfectos para crear un ambiente de moho y bacterias. Por eso es recomendable ponerlo vacío de vez en cuando con una taza de bicarbonato de sodio y limpiar los filtros al menos dos veces al año para no llenar tus platos de restos y gérmenes.

Al mismo tiempo, aunque hay muchas personas que consideran absurdo el prelavado de la vajilla por el gasto de agua, energia y tiempo, hay situaciones cuando consider que es obligatorio (como en el caso de los botes con etiquetas que al mojarse y despegarse pueden obturar el filtro y estropear el lavavajillas).

5. En el lavavajillas no todo vale

Es mucho más fácil usar el lavaplatos para todo y olvidarte de fregar, pero ojo, no todos los utensilios deben ir al lavavajillas:

  • Las cucharas, las paletas o las tablas de madera se pueden hinchar o agrietar con el calor extremo, así que lávalos a mano sin sumergirlos en agua. 
  • Los cuchillos, incluso los cerámicos, también se pueden estropear y terminar por no servir ni para cortar mantequilla.
  • Es más indicado fregar a mano los sartenes, usando el estropajo para limpiarlos, especialmente si son antiadherentes, ya que se estropean con facilidad.

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¿Si todos los datos indican que deberiamos usar (pero ojo, correctamente) el lavavajillas, por qué te quedas de pie frotando, enjabonando, aclarando, haciendo brazo más que en el gimnasio si aun así tus platos se quedan grasientes y con restos pegados? Mientras colocas los platos para que se sequen, estás convencida de que tu vajilla ha quedado reluciente. Pero te equivocas: la realidad es que tu estropajo es un foco de gérmenes y gracias a él estás generando una cantidad de residuos brutal, sin contar con que además estás rallando los platos. Si todo nos conduce hacía un grande y redondo NO, ¿por qué no dar el paso y usar el lavavajillas?

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Así que te invito que hagas un cambio en tu vida. Vamos a salir ganando todos. ¡Voy corriendo a la tienda

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Autor

Silvia

www.higiaeco.es

Soy Silvia, profesora de idiomas, madre, minimalista, vegetariana, enamorada de la naturaleza y del blues, partidaria de la pedagogía libre, dueña de un gato negro. Adoro a mi familia.

Escribo sobre ecología, vida sana y sostenible, orden y limpieza, nuestros productos y nuestras promociones.

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