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Todos tenemos ideas con las cuales coqueteamos: nos imaginamos como sería estar allí en medio de nuestra idea ya puesta en práctica y nos inunda la felicidad. Pasar de nada a tenerlo todo sabemos que no es posible, y mejor así.

Hoy en día, cuesta más tener ideas claras y todavía más ponerlas en practica. Día tras día, estamos bombardeados por todas partes: el móvil nos roba tiempo, el trabajo nos ocupa la mente, las labores de casa requieren nuestra energía y atención, nuestra familia nos necesita. Después de cumplir todos estos papeles, nos quedamos solo con la sombra de nuestra idea y con soñar. …Y la frustración nos amarga y nos inundan las quejas y las altas expectativas en cuanto a los demás. Están mal las leyes, la ciudad, los vecinos, los compañeros de trabajo, los demás conductores… 

 

Pero esto puede cambiar. Con determinación y conocimiento- saber bien las ventajas del cambio, sus partes buenas. Hay tantas ideas buenas y tantas buenas intenciones, pero por desgracia no son nada si no actuamos. Por eso, creo que “No hay nada más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado”(V. Hugo)

 

Pero ante cada nueva queja o inconformidad de cualquier tipo, si hablamos de la relación con la pareja y los niños o lo que pasa en nuestra comunidad o en el mundo, en lo social o en lo político, lo primero que deberíamos hacer es analizarnos y preguntarnos qué estamos haciendo nosotros para generar, sostener, mejorar o empeorar esa situación.

 

Porque muchas veces, atrapados en la rutina diaria, actuamos como pequeños robots y hacemos cosas que contradicen dramáticamente nuestras creencias y valores. Y todas esas pequeñas cosas tienen un impacto negativo más grande o más pequeño en nuestra vida, la vida de otro o el planeta. No digo ahora que debamos ir al otro extremo, y subirnos en un pedestal, ni mucho menos. El extremismo se ha comprobado que no es nada bueno.  Solo digo que vale la pena preguntarnos por qué hacemos algunas cosas de las que hacemos y qué podríamos hacer para mejorarlas.

 

Por ejemplo, si mi idea es ayudar al planeta, ¿qué estoy haciendo para lograrlo? ¿es suficiente ser vegetariano, comprar ecológico y consumir menos, comer en casa, usar bolsas de tela y reciclar? Seguramente son actos importantes, pero no suficientes y de hecho este blog es mi propio despertar a fin de hacer las cosas mejor.

 

*     *     *

¿Qué vas a encontrar aquí?

 

1. En la sección Simples Hábitos, voy a intentar responder a las preguntas: ¿Cómo sé qué es bueno para mi? ¿Cómo cambio un habito por otro? ¿Cuál es la implicación de las costumbres? Voy a venir con sugerencias de libros y documentales, porque hay mucha información por descubrir, mucho en que reflectar. Nos faltará decidir qué hacer con lo que encontremos.

2. En Casa simple, voy a ofrecer consejos sobre cómo tener una casa minimalista y ordenada y no morir en el intento. Me extraña el hecho que toda la vida ordenamos y limpiamos pero nadie nos enseña como hacer esas cosas.

 

3. En Simplemente práctico, incluiré soluciones simples a los “grandes” problemas: tener un hogar limpio, libre de tóxicos. Es la sección donde incluiré y presentaré nuestros productos de la tienda. 

Y Tú ¿qué ideas tienes y no consigues poner en práctica? 



Archivado como: Pequeñas cosas

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Autor

Silvia

www.higiaeco.es

Soy Silvia, profesora de idiomas, madre, minimalista, vegetariana, enamorada de la naturaleza y del blues, partidaria de la pedagogía libre, dueña de un gato negro. Adoro a mi familia.

Escribo sobre ecología, vida sana y sostenible, orden y limpieza, nuestros productos y nuestras promociones.

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