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La verdad es que a veces cuesta sentir alegría cuando toca limpiar la casa. Por eso, mi propuesta de hoy incluye una de mis rutinas de limpieza y en concreto se trata de cómo limpio mi habitación.

No te dejes engañar, me enfrento a los mismos desafíos de limpieza que todas las mamás, ningún miembro de mi familia nació con la función de auto-limpieza. Guiándome por las apariencias, diría que mis dos chicos tienen como don ensuciar la casa a velocidad de la luz.

Cuando hago la limpieza semanal, lo que más me interesa es el tiempo que voy a tardar en dejar cada habitación limpia. Esto dicho, hay diferencias bastante importantes entre una limpieza a fondo y una limpieza de rutina. Aquí no voy a cubrir las persianas, los cristales, el colchón, el armario etc.

Lo bonito de esta rutina es que se puede aplicar a cualquier habitación de la casa, pero aquí usaré como ejemplo el dormitorio.

Mi método se compone de tres reglas y tres círculos.

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Las tres reglas de limpieza de habitaciones:

1. Tener las ganas

Hay que encontrar el estado perfecto para poner en práctica todo el plan. No sé qué haces tú para encontrar las ganas y el placer de ordenar y limpiar pero a mi me ayuda muchísimo la música de Beyonce y una infusión. La fuerza, la energía y los mensajes feministas de sus canciones me ayudan entrar en el mindset correcto, disfrutar de todo el proceso y poder entregarme unos 20-30 minutos para ofrecerle a mi habitación la atención requerida. 

2. Usar los productos y los utensilios correctos

Si ya has conseguido el primer punto, ahora necesitas preparar los productos y los utensilios necesarios para poder llevar a cabo la tarea. 

Te presento mi lista:

3. tener un método

Sin un método todo se vuelve caótico. 

Siempre moverse en el sentido de las agujas del reloj y arriba-abajo, y mantener la dirección. De este modo, sabes siempre qué está hecho y lo que falta por acabar. Ahorras tiempo sin necesitad de repasar o volver atrás.

 

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Los tres círculos en la limpieza de una habitación

 

Vamos a hacer tres círculos dentro de la misma habitación para cubrir todas las áreas. Cada círculo tendrá su propio objetivo: ordenar, limpiar y suelo. Asimismo, durante el primer círculo vamos a recoger la basura y dividirla (basura y reciclaje), ordenar la ropa (la limpia en el armario, la sucia para lavar) y quitar la ropa de la cama. En el segundo, limpiamos la habitación. Y en el tercer y último círculo, aspiramos y fregamos. No te puedes equivocar. Siempre trabajarás en el sentido de las agujas del reloj, pensando la puerta como “hora 12”, para empezar y finalizar siempre en el mismo punto.

¡Empecemos!

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Primer círculo en mi rutina de limpieza del dormitorio

 

Como decía, recoger la basura y reciclar, poner las cosas a su sitio y ordenar. En este primer círculo no vas a necesitar productos de limpieza, solo vas a necesitar bolsas de basura y una cesta donde irás poniendo las cosas que no pertenecen a esta habitación.

Nos movemos siempre derecha-izquierda, mirando arriba-abajo y solucionando cada cosa a medida que damos con ella. Por ejemplo, la ropa: la limpia la dejamos encima de la cama (la vamos a ordenar y poner en el armario al final de este círculo), la sucia la ponemos en el suelo y va para lavar. Las cosas dispersas- libros, iPad, móvil etc.- las apilamos en la superficie de la mesita de noche, con el objeto más grande en la parte inferior.

 

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Segundo círculo en mi rutina de limpieza del dormitorio

 

Ahora que la habitación está recogida y ordenada, la podemos limpiar con facilidad. 

En el segundo círculo, vamos a quitar el polvo y limpiar todas las superficies, menos el suelo. Necesitas dos trapos y un multiusos ecológico o natural-casero, a tu elección. Elige bien tus productos de limpieza. No quieras reemplazar un tipo de suciedad por otro. Los productos convencionales están repletos de químicos nocivos para tu salud, para la salud de tu familia y para el medio ambiente.

Quitar el polvo bien es muy importante. Tienes que pensar que el polvo (como todas las cosas) cae de la parte superior a la parte inferior- se llama gravitación. Asimismo, se desea comenzar por la parte superior y trabajar su camino hacía abajo. Como no somos Gulliver en el País de los Enanos, necesitamos preparar una herramienta para hacer este trabajo: en un poste de fregona, colocamos un paño limpio humedecido y lo fijamos con un elástico de pelo (También vale un cepillo para el polvo). Comienza en el punto “12horas” y levanta la herramienta hasta la costura donde el techo se encuentra con la pared. Cuando esta parte esté acabada, puedes pasar y limpiar los rodapiés con la misma herramienta. 

Ha llegado el momento para limpiar las superficies bajas. Rocíe el trapo con multiusos y empieza a escanear (arriba-abajo) y limpiar todas las zonas (huellas y marcas en la pared, quitar polvo y pulir).

Para limpieza de los muebles, primero hay que quitar los artículos  y colocarlos con seguridad en el suelo, rocié la superficie de los muebles o usar un trapo humedecido con producto. Limpiar moviéndose en forma de “S” (comenzando en un extremo y moviéndose hacia el otro, y zig-zag hacia adelante y hacia atrás hasta que haya terminado). Si hace falta, usar un paño seco para pulir. Devolver los artículos a su sitio.

Comprobar si las superficies verticales de tus muebles tienen huellas, marcas o suciedad en ellas, limpia según sea necesario. Las superficies verticales se ensucian menos que las horizontales, por lo que no necesitan tanta atención.

Para los cristales y los espejos usamos otro trapo y un producto diferente pero el mismo método: el movimiento en forma de “S”, de arriba hacía abajo. Limpiar también los marcos. Cuando se trata de los espejos o cuadros, siempre mantener con una mano el objeto y con la otra limpiar. Si lo prefieres o lo necesitan, puedes limpiar también las persianas.

 

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El tercer círculo en mi rutina de limpieza del dormitorio

Ahora que la habitación está limpia, nos quedan los suelos. 

Es muy importante aspirar bien. Las zonas que “se olvidan” con frecuencia son debajo de la cama, la zona de entre la pared y los muebles... Está tarea, como todas, se puede hacer mejor o peor. Lo ideal es ponerse a mover las cosas y llegar a todos los rincones por lo menos una vez cada dos semanas. Puedes alternar una limpieza más superficial (como la ejemplificada aquí) con otra un poco más a fondo.

Después de aspirar, fregar. Usa una fregona limpia (suelo poner una lavadora con los trapos y la fregona después de acabar la limpieza), agua caliente y un poquito de jabón para el suelo. Uso el mismo movimiento en forma de “S” , así no queda ningún trocito sin limpiar.

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Recuerda, hay muchas más cosas que una puede hacer para conseguir resultados aún mejores, pero una rutina demasiado detallada asusta, así que lo de hoy es un básico y un punto de partida. Puedes personalizarlo lo mucho que deseas.

 

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Así que te invito que hagas un cambio en tu vida. Vamos a salir ganando todos. ¡Voy corriendo a la tienda

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Autor

Silvia

www.higiaeco.es

Soy Silvia, profesora de idiomas, madre, minimalista, vegetariana, enamorada de la naturaleza y del blues, partidaria de la pedagogía libre, dueña de un gato negro. Adoro a mi familia.

Escribo sobre ecología, vida sana y sostenible, orden y limpieza, nuestros productos y nuestras promociones.

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