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Para esta semana he pensado que sería interesante hablar sobre qué hace de un producto de limpieza que sea biodegradable.

 

Hoy en día se hace mucho hincapié en los atributos de la sostenibilidad. Uno de estos atributos es que el producto sea biodegradable. Creo que las dos estamos de acuerdo en que una de las cosas que nos hace elegir entre un producto ecológico u otro es que también sea biodegradable, es decir que tenga efectos mínimos en el medio ambiente.

Pero por lo evidente que parezca el sentido de está palabra, en realidad resulta muy engañosa.

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Significado de “biodegradable”

Empecemos por el principio:

La definición de la palabra de RAE:

biodegradable

De bio- y degradable.

1. adj. Biol. Dicho de una sustancia: Que puede ser degradada por acción biológica.

La definición de RAE es bastante explicita pero para dejar las cosas un poquito más claras veamos también la definición de Wikipedia:                        

“Biodegradable es el producto o sustancia que puede descomponerse en los elementos químicos que lo conforman, debido a la acción de agentes biológicos, como plantas, animales, microorganismos y hongos, bajo condiciones ambientales naturales.

La velocidad de biodegradación de las sustancias depende de varios factores, principalmente de la estabilidad que presenta su molécula, del medio en el que se encuentran, que les permite estar biodisponibles para los agentes biológicos y de las enzimas de dichos agentes.”

Aunque las primeras dos definiciones nos dan muchísima esperanza y entendemos que usar productos de limpieza biodegradables es maravilloso, al leer el segundo párrafo nuestra felicidad queda condicionada del cumplimiento de unas condiciones. Asimismo, una sustancia puede aprovechar su característica de ser biodegradable si se cumplen unos ciertos requisitos y así el impacto ambiental se minimiza.

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Cómo sabemos que un producto o material  es biodegradable

Un ejemplo perfecto de producto biodegradable es la hoja del árbol- se forma en primavera, en verano la planta la utiliza para realizar la fotosíntesis, para luego caer al suelo en otoño , y se descomponerse en la tierra, nutriendo en este proceso la planta para la próxima primavera. El concepto básico parece bastante sencillo, sin embargo, hay varios factores a considerar en la determinación de la biodegradabilidad de un producto o material.

La primera es la cuestión de la biodegradabilidad inherente del material. Cualquier material que provenga de la naturaleza volverá a la naturaleza siempre y cuando todavía esté en una forma relativamente natural. Por lo tanto, cualquier producto de fuente vegetal, animal o mineral tiene la capacidad de ser biodegradable, pero los productos fabricados a partir de compuestos petroquímicos, hechos por el hombre, generalmente no la tienen. Cuando una sustancia está creada en un laboratorio, como resultado de la combinación de varios otros elementos químicos, al verterse en la naturaleza, no encuentra los microorganismos adecuados para “consumirla”.

La segunda cuestión es la duración, cuánto tiempo necesita un material para descomponerse. En la naturaleza diferentes materiales se descomponen a velocidades variables. Una hoja tarda aproximadamente un año en formar parte del suelo forestal. Una pala de hierro, por otro lado, puede tardar años en oxidarse a nada y un árbol grande puede tomar décadas para descomponerse por completo. El sentido común nos dice que cualquier material se biodegradará en última instancia, incluso si el proceso dura siglos.

Entonces,

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¿Cuál es el tiempo adecuado para que un material sea biodegradable?

 

Realmente depende del material en sí. El ejemplo de la hoja sugiere que el tiempo apropiado es el del ecosistema. Un líquido que entra en un canal debe biodegradarse con bastante rapidez, al mismo tiempo a un periódico no le cuesta nada en descomponerse y no hay daños colaterales. Los plásticos, por otra parte, no se biodegradarán durante la vida de nadie y ciertamente nunca volverán a ser la sustancia inicial , es decir petróleo.

Y luego existe la pregunta ¿en qué se descompone el producto o el material? Para ser verdaderamente biodegradable, una sustancia o material debe descomponerse en dióxido de carbono (un nutriente para las plantas), agua y minerales naturales que no causan daño al ecosistema (la sal o el bicarbonato de sodio, por ejemplo, ya están en su estado natural y no hace falta descomponerse en nada más).

Las características del medio ambiente donde se encuentra la sustancia o el material también pueden afectar su capacidad de descomponerse. Los detergentes, por ejemplo, podrían descomponerse en un ambiente de agua dulce natural "aeróbico" (con oxígeno), pero no en un ambiente "anaeróbico" (que carece de oxígeno) como las plantas de tratamiento de aguas residuales, o ecosistemas naturales como pantanos, suelos inundados o sedimentos de agua superficial.

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Tipos de biodegrabilidad en los productos de limpieza

 

El grupo de expertos en degradación/acumulación del Comité de medio ambiente de la OCDE ha establecido una serie de pruebas que clasifican los compuestos como:

1. fácilmente biodegradables: mineralización rápida y completa (entre 60-100% en 28 días).

2. intrínsecamente biodegradables: 20-60% biodegradables en 28 días.

3. no biodegradables

 

Con mucho orgullo queremos decirte que los productos de limpieza de la marca ECOS, a los que representamos de hace tres años en España, son productos fácilmente biodegradables, es decir son de mineralización rápida y completa.

Asimismo, vemos que hay una gran diferencia entre productos que son "intrínsecamente biodegradables" y productos que son "fácilmente biodegradables". Al hacer el cambio a los productos de limpieza biodegradables, asegúrate de saber lo que estás pagando. El objetivo es reducir nuestro impacto en la Tierra, así que vamos a asegurarnos de que lo estamos haciendo bien.

 

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Conclusión

Aquellos que están intentando definir “biodegradable” para las etiquetas de un productos se encuentran con el siguiente dilema: ¿deberíamos llamar biodegradable a un producto que tiene la habilidad inherente de descomponerse? o ¿deberíamos llamar biodegradable solo a aquel producto que se elimina de una manera que asegure la activación de su habilidad de biodegradarse. Por ejemplo, si una bolsa de papel llega en la naturaleza va encontrar el entorno perfecto para descomponerse pero si llega al vertedero no lo va a hacer porque las condiciones no son las adecuadas. Este es otro tema de discusión, que resulta muy interesante, pero que no voy a tratar hoy porque necesita una entrada dedicada a ello. 

Así que te invito que hagas un cambio en tu vida. Vamos a salir ganando todos. ¡Voy corriendo a la tienda

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Autor

Silvia

www.higiaeco.es

Soy Silvia, profesora de idiomas, madre, minimalista, vegetariana, enamorada de la naturaleza y del blues, partidaria de la pedagogía libre, dueña de un gato negro. Adoro a mi familia.

Escribo sobre ecología, vida sana y sostenible, orden y limpieza, nuestros productos y nuestras promociones.

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